La expedición en la cumbre del Chapaev

La expedición en la cumbre del Chapaev
El pasado 29 de Julio comenzaba una expedición de la que un poco todos hemos sido seguidores y partícipes, nuestros compañeros Celia Rubio y Jose Mª Jiménez partían hacia la Cordillera del Tien Shan en Asia Central, con el objetivo de ascender el pico Chapaev y el pico Khan Tengri, éste último la montaña de siete mil metros más al norte de la tierra. Montañas de reconocida reputación por la dureza de sus ascensiones y las severas condiciones que suelen reinar en la zona.

Todo un reto el perseguido por esta cordada mixta de alpinistas segovianos, que fieles a su estilo completamente autónomo les ha llevado a trabajar intensamente por conseguir sus objetivos. La expedición resolvió la ascensión del Pico Chapaev de 6.130 mts. , pero no logro ascender el Khan Tengri, donde quedaron bloqueados en el campo 3 debido a la mala meteorología.

 

Un fugaz viaje atravesando Kirguizistán recorriendo la diversidad del paisaje centro asiático, entre campos de cultivo, lagos, pastos, aldeas, nómadas y montañas, conducen finalmente a la frontera entre Kirguizistán y Kazajistán para llegar a la base de helicópteros desde donde partiría la expedición a la Cordillera de Tien Shan.

Los expedicionarios, tras la llegada e instalación, el 1 de Agosto, en el campo base del Glaciar Norte Inylchek en Kazajistán, enseguida empezaron el trabajo en la montaña que buscaba la mejor aclimatación y adaptación a la zona. Los resultados llegaron pronto ya que el 9 de Agosto hicieron cumbre en el Pico Chapaev de 6.130 mts. habiendo salido dos días antes del campo base a 4.000 mts. y montando un único campamento intermedio a 5.550 mts.

 
Khan Tengri Y Chapaeva
Khan Tengri Y Chapaeva
Este sería el primer gran movimiento y resultado después de unos días de
trabajo en duras condiciones. Seguidamente se descendió al campo base, descansando un único día para el día 12 de Agosto partir nuevamente a por el siguiente objetivo. Los dos integrantes de la expedición a la cordillera del Tien Shan abandonaban el campo base con la clara idea de alcanzar la cumbre del majestuoso Khan Tengri de 7010 mts de altitud.

Tras una primera jornada de 9 horas de trabajo abriendo huella salvaron los 1.550 metros de desnivel que los pondría en el Campamento 2. Al día siguiente la jornada esperaba con secciones más técnicas, verticales y a mayor cota, con mayor presencia de muros de roca y mixto y una zona menor de nieve y hielo. Enseguida la marcha se vio empañada por la presencia de nubes y la entrada de una fuerte tormenta de nieve. El mal tiempo, presente en casi todas las jornadas de aclimatación no hizo desistir a los expedicionarios en su camino hacia el Campo 3 con el firme pensamiento de que la tormenta pasaría. Alcanzaron la cumbre del pico Chapaev 6.130 mts. inmersos en una fuerte ventisca y con muy poca visibilidad. La severidad de la tormenta, la dificultad de visibilidad y lo peligroso de la ruta en ese punto hizo que nuestros compañeros montaran el campamento a mitad de camino entre el pico Chapaev y el Campo 3 a unos 6.000 mts. de altitud. Después de pasar una dura noche en la tienda, donde el mal tiempo no dio tregua teniendo que estar constantemente alerta, retirando nieve y afianzando la seguridad de la tienda debido a la fuerza del viento. El día siguiente amaneció en similares condiciones que las sufridas hasta el momento, viendo la violencia de la tormenta, con fuertes ráfagas de viento y la gran cantidad de nieve caída, solo quedaba esperar una leve mejoría de la situación para intentar avanzar, ya que la retirada no entraba de momento entre las opciones. Una vez mejoró momentáneamente el tiempo, se desmontó el campamento para dirigirse al Campo 3 propiamente dicho y al refugio de unas cuevas de nieve que se escavan en esta zona.

Tres días más se mantuvieron a 5.900 mts. de altura a la espera de que la tormenta arreciase para poder continuar su camino a la cumbre, pero en ese tiempo no dejó de soplar el fuerte viento y caer nieve y más nieve que iba cargando la montaña.

En las cuevas de nieve Celia y Jose Mª coincidieron con otras cuatro personas, tres rusos y un francés, entre los seis hicieron turnos de dos horas para mantener la entrada de la cueva abierta y limpia de nieve, ya que debido al temporal la entrada se abnegaba completamente.
Mantenían contacto con el campamento base a través de la emisora de radio para comunicar su posición y su estado. La información proveniente del Campo Base no era muy alentadora “os encontráis en una situación extrema, hay demasiada nieve, el tiempo no mejora y estáis solos en la montaña, tenéis que salir en cuanto podáis, no hay equipo de apoyo ni de rescate, os tenéis que valer por vosotros mismos”.

El ánimo era firme entre las seis personas que se encontraban en la cueva, querían ir a la cumbre, pero el paso de los días sin que la tormenta cediese iba minando la moral y la elevada altura consumiendo sus fuerzas, a todo esto había que añadir una preocupación más; desde el campo base los comunican que una persona estaba desaparecida entre el campo3 y el campo2. “Ese fue el detonante. Entre nosotros seis había quien quería bajar y quien quería esperar un poco más, pero algunos empezaban a sentir el mal de altura y la comunicación desde el campo base de que Misha, un ruso que estaba desaparecido, precipitó nuestro regreso en su búsqueda y camino de la seguridad del campo base, desechando así toda posibilidad de alcanzar la cumbre.

Nuestra seguridad estaba en riesgo, la situación era muy complicada y había que intentar salir del bloqueo que la montaña nos había preparado cuanto antes, ese trabajo no lo podíamos hacer en solitario necesitábamos estar las seis personas unidas, así que la decisión de regreso fue general y definitiva, haciendo inevitable nuestra salida de la montaña viendo que la situación no mejoraba.

El cuarto día después de su llegada al campo3 Celia y Jose Mª junto con los otros cuatro expedicionarios y con un tiempo inestable, abandonaron las cuevas de nieve con un toque entre desilusión y resignación, ya que el mal tiempo no dio tan siquiera una oportunidad para medir sus fuerzas de camino a la cumbre, pero si pudieron medirlas camino de regreso al campo base. Tuvieron que coordinarse mucho entre los seis miembros del improvisado grupo para realizar el duro trabajo que supuso abrir huella de camino al pico Chapaev. Un trayecto que salvaba un desnivel positivo de más de 200 metros en el que se suele invertir aproximadamente una hora u hora y media y que a los seis expedicionarios los costó más de ocho horas de intenso trabajo con mal tiempo y mucha incertidumbre dado las malas condiciones de la montaña “había muchísima nieve, grandes líneas de fractura que hacían pensar en las fatales consecuencias de una avalancha, peligrosas cornisas y aunque parezca mentira… grietas. El Crugggghhhh de la montaña que sonaba como si quisiera soltar la pesada carga de nieve que soportaba. Queríamos salir de allí corriendo, pero no nos quedaba más remedio que avanzar lentos, lentos, abriendo huella en el más de metro y medio de nieve caída, tal era el punto que incluso a veces teníamos que utilizar la pala para abrir camino, abriendo una autentica trinchera en la nieve, todo ello con la máxima precaución para no generar ningún movimiento no deseado en la nieve acumulada”.

La dura jornada de trabajo no los permitió regresar más allá del Campo 2 aunque su deseo hubiese sido llegar directamente al campo base.
Buenas noticias en el Campo 2 donde encontraron a Misha el ruso que estaba desaparecido. Su estado de salud era bueno, la tormenta le ralentizó en su marcha dejándole bloqueado junto a otra persona en el Chapaev, sin medios para comunicar su situación hasta que fue poco a poco bajando de la montaña.

Por fin el día 17, agotados consiguieron llegar al campamento base donde los recibieron con inusual alegría pues habían vivido los últimos cinco días con mucha preocupación de lo que podría ocurrir en la montaña. Hasta su partida del campo base un día después, los agasajaron con todo tipo de bebidas y viandas, empezando de este modo la recuperación física y anímica con la que estas montañas castigan a sus visitantes.

LA VUELTA Y NO MÁS: La secuencia se repitió para regresar a la ciudad igual que fue para acercarse a la montaña , preparativos en el campo base para un vuelo en helicóptero, largo camino por pistas y carreteras hasta la llegada a la capital de Kirguizistán, Biskehk, con el cuerpo descompuesto por el largo viaje, pero sabiendo que una importante etapa estaba cubierta, ahora toca recargar las pilas con esos bocados ya familiares de la cocina Kirguis, recorriendo las calles y rincones de la capital del Kirguistán, haciéndonos volver poco a poco a la realidad del mundo civilizado, para finalmente volar hasta España donde llegaríamos a nuestras casas donde nuestra familia y amigos esperan ansiosos por recibirnos, vernos y saber de nuestras andanzas en otro remoto lugar de sueños.

Expedición Cordillera Tien Shan 2009
Información ofrecida por
CD Aguacero

Blog de Montaña