Prevención sobre la nieve

Las lesiones deportivas durante la práctica del esquí se deben a ¿Accidentes? en algunos casos, ¿no deberíamos hablar de irresponsabilidad? La prevención sobre la nievbe comienza por asumir nuestro nivel deportivo, las demás personas que se encuentran a nuestro alrededor y, sobre todo, nuestras características y condiciones físicas, que pueden predisponernos a sufrir ciertos problemas.
En casi todos los artículos que sobre fisioterapia se han publicado hasta la fecha en esta sección, se ha abordado el aspecto terapéutico. Fundamentalmente tras la aparición de una lesión cualquiera. Es decir, que suponemos una lesión, o una situación pre-lesiva, y actuamos o acometemos el proceso terapéutico (podemos decir “recuperador”) en base a ese supuesto.
Quizás, a nivel deportivo, las personas no suelen hacer caso a algunos aspectos preventivos, y no queremos oír hablar de lesiones, problemas de salud...ni de lejos.
“Si ha de llegar, ya veremos entonces”, parece ser nuestro pensamiento interno.
Bien es sabido que normalmente, las lesiones, conllevan la suspensión de la práctica deportiva que tanto nos gusta, y es posible que esto no sea de nuestro agrado.
Pero también es cierto que a nivel personal, deberíamos hacer un pequeño esfuerzo por tomar una posición más activa en nuestra propia salud, y esto empieza por ser más conscientes de nuestra responsabilidad en este sentido.

Con este artículo, la única pretensión que tengo es la de contribuir a esa práctica deportiva más saludable que tanto predicamos en esta sección de preparación física...y busco el mejor aliado que podemos tener: cada uno de vosotros consigo mismo.
Es ilógico pensar que todos los accidentes son eso: accidentes; y bien es cierto que hay un porcentaje de todas las lesiones que se puedan producir en la práctica del esquí, que no son, tanto “accidentes”, como “imprudencias”. Hay una enorme diferencia.
Además, quizás habría que pensar en que algunos de estos problemas de salud (por llamarlos de alguna manera), pueden ir apareciendo aún cuando realicemos más o menos correctamente el deporte de la nieve, y que no son más que la consecuencia lógica de toda práctica deportiva inadecuada o más bien mal entendida.
Me explico: en mi opinión, cualquier práctica deportiva que pase del mero disfrute deportivo...y hay mucha gente que se toma cualquier deporte como una final olímpica, debería conllevar un previo estudio de la persona en cuanto a que predisposición patológica puede tener, es decir, que es lo que puede pasar conmigo si hago esquí, o en qué tengo hacer más o menos hincapié para que mi cuerpo pueda sacar el mejor provecho a este deporte. Es posible que la forma de mis rodillas, o lesiones previas, favorezca las lesiones de ligamentos que tan frecuentes son en la práctica del esquí (o viceversa, que sea el propio deporte quien veamos como causa). Habrá que pensar en alguna solución o prevención ¿no?.

Y por supuesto, no hablo, cuando me refiero a imprudencias, a correr mucho, o no llevar casco, o salirnos fuera de pistas por una zona con peligro de avalanchas. Al menos no me refiero sólo a esto, sino que el hablar de imprudencias, o “comportamientos inadecuados”, comprende situaciones como no calentar previamente a la actividad, no hidratarse correctamente, llevar un material en mal estado, desconocer las pautas de comportamiento en las estaciones, o las pautas ante un accidente. Incluso no respetar al resto de usuarios. He visto romper una cadera por un desequilibrio en una cola de un arrastre, al pretender otra persona ganar algunos puestos.

En este sentido deberíamos empezar a centrar el tema haciendo una primera gran distinción: las pautas preventivas que hagamos con nosotros mismos, y las pautas de prevención hacia terceras personas.
Dos grandes grupos de actitudes que vamos a abordar, aunque solamente sea a nivel esquemático, pues hay algunos de ellos que verdaderamente van a permitirnos dedicar un artículo enteramente para profundizar un poco más.
-Respecto a las actuaciones, o pautas preventivas que debemos considerar hacia nosotros mismos, también hay varios apartados donde podemos (y debemos) plantearnos un cambio de comportamiento, si es que no lo hemos hecho ya.
Tres, sobre todo: en lo que atañe a la actividad del esquí como deporte, en lo que atañe al medio y material, y en lo que se refiere a nuestra propia persona con sus particularidades y características personales.

-Respecto a las pautas hacia terceras personas, realmente es el sentido común y la educación quienes gobiernan este apartado, y el pensamiento de que debemos pensar en que no todos somos ni esquiamos igual, y que es bueno ponerse en la situación del otro u otros esquiadores. Las normas de actuación que dictan las propias estaciones, junto a los consejos de los profesionales que en ellas desarrollan su actividad profesional, unido a la madurez del deportista son aspectos más que suficientes en los que basar un esquí exento de daño hacia terceras personas.
Ignoro si hay estudios al respecto, o si alguien se ha tomado la molestias de ver qué porcentaje de las lesiones totales en las estaciones de esquí responden a imprudencias de otros individuos al que sufre la lesión. Todos conocemos incluso algún accidente con resultado de muerte a otra persona ajena a quien produjo el problema.

Y prestando un poco más de atención a nuestra labor preventiva hacia nosotros mismos, como hemos visto hay tres grandes grupos, en cuanto al deporte, en cuanto al medio y material y en cuanto a nuestra individualidad. Pues bien, como fisioterapeuta es en el tercero de estos donde mayormente puedo centrar mi papel, pues en lo que respecta al deporte, serán fundamentalmente aquellos profesionales que os muestren los secretos del dulce deslizar sobre las tablas quienes os ayudaran a mejorar este aspecto. Esto mismo, amigo navegante, servirá para el medio y material; Material duro, esquís, fijaciones, o ropa de abrigo, del medio de la montaña, la propia estación o zona donde quiera que estéis dibujando curvas sobre la nieve. Modo de usar los remontes, entendimiento de las propias señalizaciones...ya sabéis a que me refiero.

Y por último, en lo que respecta a vuestra persona, y un poco enlazando con algunos aspectos del propio deporte. Cuatro puntos genéricos y de suma importancia os asegurarán el que realmente, si alguna día llegáis a sufrir una lesión del tipo que sea pero debida al esquí, podáis pensar y estar seguros de que ha sido un verdadero accidente. Pues haberlos, nos guste o no, como en cualquier otro deporte, los hay.
Me refiero en concreto a:

Prestar especial atención al ritmo deportivo, forma de empezar, descansos, es muy importante al principio, bien estirar, bien empezar muy suave y progresivamente. Igualmente, al final, los estiramientos ayudarán a recuperar satisfactoriamente vuestros músculos, principales efectores del movimiento; aunque no únicos, claro...
Tener una adecuada preparación física y adecuar las cargas deportivas a vuestro nivel físico. Bien es sabido que a mayor cansancio, mayores posibilidades de lesión, precisamente por inoperancia relativa de las estructuras neuromusculares que permiten la actividad del esquí.
No está de más, que, lo mismo que se entrena para mejorar vuestras capacidades, se dedique un tiempo a relajar, recuperar adecuadamente, "estudiar vuestro cuerpo"...en el sentido, como he dicho al principio de evaluar las posibilidades lesivas. Es posible que un antiguo artículo, titulado "Fisioterapia y deporte", os ayude a entender mucho mejor esto.
En último lugar, caso de recaer en alguna lesión, o sufrir alguna nueva, o incluso simplemente notar alguna molestia que nos haga pensar en que algo "empieza a fallar", pues quizá sea la hora de acudir a revisión y no empezar a arrastrar secuelas que a la larga nos lo pueden hacer pagar muy caro. No vale aquello de "me estoy haciendo viejo", o "esto es crónico". Los efectos secundarios van apareciendo incluso tras años de evolución.
Parecen cosas obvias, o consejos muy ambiguos, pero verdaderamente aquí es donde entra cada uno de nosotros mismos para empezar a plantear una prevención realmente efectiva.

De nada sirve que yo diga esto para quien no estire un poco tras la actividad...aunque sea en la ducha. En la misma medida que de nada sirven las señales de limitación de velocidad para quien decide pisar a fondo.
(Noticia Barrabés)