Hay diversas sistemas bastante fiables y que podemos utilizar en función de los medios que poseamos en un momento concreto, y del grado de "suciedad del agua". El remedio más simple consiste en hervir el agua, a 100ºC se destruyen prácticamente todos los microorganismos (en general, a partir de 60ºC pocos son los que resisten).
Sus principales inconvenientes son el tiempo de espera necesario para poder consumir el agua sin que nos abrase y el lógico gasto de combustible, aparte del peso añadido al tener que llevar un infiernillo, una cacerola y la tÃpica carga de gas o gasolina.
Más práctico y menos aparatoso resulta aprovechar las modernas pastillas potabilizadoras, existiendo dos tipos: las que eliminan bacterias, y las que destruyen virus y bacterias. El primer tipo normalmente no añade sabores ajenos y se muestra válido para aguas transparentes, habituales en cursos de agua frÃos en alta montaña. Una de las mejores alternativas es el Micropur MT 1 de la firma suiza Katadyn, a base de sales de plata; se presenta en pastillas individualizadas para un litro.
Para aguas más dudosas conviene optar por pastillas más "fuertes" que también acaben con los virus. La mejor es el Micropur Forte, una combinación de sales de plata e hipoclorito de calcio, que ofrece un sabor menos desagradable -a piscina para entendernos- que otras alternativas más económicas a base de cloruros o yodo. Es importante que nunca se mezclen diferentes tipos de pastillas dentro del mismo lÃquido para evitar reacciones quÃmicas extrañas, respetar el tiempo de espera indicado en las instrucciones (de 30 minutos a 2 horas según producto) e incluso aumentarlo si el agua está muy frÃa, comprobar su caducidad y asegurarse de su eficacia en el momento de la compra (¿sólo bacterias o también virus?).
Las tercera alternativa la constituye el empleo de filtros que se accionan manualmente o que trabajan por gravedad. En función del elemento filtrante (composición y diámetro en micrones o micrometros de sus poros) será sólo útil para grandes microorganismos (protozoos/amebas), bacterias (normalmente más grandes que la mayorÃa de los virus) y virus (los más pequeños sólo eliminables si el filtro incluye un componente quÃmico de iodina o similar). En general los filtros de carbono son los más baratos pero también los menos eficaces, los cerámicos los que poseen el poro más pequeño y por tanto más seguro, y los que llevan iodina los más seguros pero también los únicos que añaden sabor.
Última actualización el Domingo, 14 de Diciembre de 2008 11:42












